Cuando las emociones gobiernan nuestras decisiones

¿A quién no le ha sucedido que después de tomar una decisión difícil han aparecido emociones tan intensas que le han hecho “recular” y volver a la situación anterior?

Esta es la tónica de muchas de las decisiones importantes que tomamos y dejamos de tomar en nuestra vida, en realidad, estas decisiones están gobernadas por nuestras emociones.

A continuación pondré algunos ejemplos sobre ello, todos los ejemplos tienen que ver con situaciones reales personales y/o profesionales.

Es normal que cuando un miembro de la pareja decida romper su relación actual surjan todo tipo de emociones desagradables, miedo, angustia, vacío, tristeza absoluta etc. ¿El hecho de que sintamos estas emociones quieren decir que igual no es una buena decisión romper la relación? Pues seguramente no, de hecho, las emociones no pueden decirnos si esa decisión es correcta o no. Esas emociones son la reacción natural a cualquier pérdida afectiva o separación, pero eso no quiere decir que detrás de ellas no haya una buena decisión y que tengamos que transitar por ellas, aunque duelan, mucho. Esto es muy común, pues aunque una persona decida romper una relación de pareja hoy, no quiere decir que ya no quiera más a esa persona o que ya no haya ese vínculo que se creó mientras duró la relación. El objetivo cuando dejamos una relación no es sentirnos bien al día siguiente, en plan liberación total, sino sentirnos mejor de lo que estamos ahora en un futuro, cuando hayamos hecho nuestro duelo.

De lo contrario, si me dejo llevar por mis emociones y no por mis decisiones, seguramente “recularé” y volveré a mi relación de pareja, pero… ¿estaré viviendo en esa relación por decisión propia y libre o por miedo a sentir el abismo de la separación?

Lo mismo puede ocurrir cuando decidimos empezar una psicoterapia. Creo que no conocemos a nadie que le despierte emociones de alegría y gozo el trabajo personal de revisarse, revisar su situación vital y trabajar en ello. De hecho, es muy probable que surjan emociones de miedo, abismo, fragilidad, ansiedad, tristeza o incluso pereza. Pero lo que está claro es que si tu has tomado la decisión de ir a una primera sesión de psicoterapia o incluso es algo que te ronda por la cabeza, por algo será.

Muchas veces huimos de nuestras decisiones solo por no sentir ni un poquito de esas emociones que tanto nos asustan a los humanos, pero… ¿nos permite avanzar en nuestro bienestar esta estrategia de actuación? ¿nos permite conocer cómo seríamos si tomamos esas decisiones que un día pensamos o rondaron nuestra mente como una llamada?

¿Hasta qué punto nos conformamos con situaciones que nos hacen daño por miedo a ver qué hay detrás?

 

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