¿Existe el estigma en salud mental?

¿Qué responderíais?

Para nosotras sí, existe, es algo muy calado dentro del inconsciente colectivo y de cada uno de nuestros sistemas de creencias, la mayoría de ellos cargados de prejuicios sobre lo diferente, lo desconocido, lo minoritario y no-normativo.

¿Pero qué es esto del estigma en las personas que tienen una enfermedad mental?

Bien, como no nos gusta empezar la casa por el tejado, primero habría que definir QUÉ ES SALUD MENTAL Y QUÉ SON LOS TRASTORNOS MENTALES.

No existe una definición oficial, pero podríamos decir que la Salud Mental es un…

Estado de equilibrio emocional, cognitivo y conductual que permite al individuo desenvolverse de manera responsable en su entorno familiar, social y laboral, así como gozar de bienestar y calidad de vida.

Lo más importante de todo esto es que salud mental y enfermedad mental no son antagonistas, es decir, no quiere decir que porque no tengamos un trastorno mental tengamos una buena calidad de vida y viceversa, tener un trastorno mental no nos impide de tener una buena calidad de vida. 

Como podéis ver, la salud mental es algo que nos afecta a todxs, no solo a las personas que tienen un diagnóstico X, de hecho, la OMS advierte que 1 de 4 personas sufrirá alguna patología mental a lo largo de su vida, con lo cual, LA SALUD MENTAL NO ES UNA LOTERÍA, todxs necesitamos cuidarla y cultivarla, no solo cuando hemos desarrollado ya un trastorno. (Sería como decir que no debemos tener ningún hábito saludable y que cuando nos diagnostiquen un cáncer empecemos a cuidarnos).

Aquí está una de las creencias de la salud mental que llevan a la estigmatización, la consideración de que tener un trastorno mental es algo totalmente alejado de las enfermedades físicas, que es de unxs pocxs y que se deben a factores tan aleatorios como entornos familiares desestructurados, violencia, drogas y pobreza. ¡Nada más lejos de la realidad! Los trastornos mentales están en todas las clases sociales, en todas las condiciones de hábitos saludables y en todo tipo de familias. Todos tenemos probabilidades de sufrir enfermedades mentales, al igual que sucede con muchos otros tipos de enfermedades. Esta idea es la primera piedra para combatir el estigma. Hay personas que desarrollan depresión, diabetes, esquizofrenia, cáncer, fobias, Alzheimer… ¿Lo lógico sería mirar a través de las mismas gafas a todas estas personas no?

La realidad no es así de lógica… De hecho, para las personas que tienen un trastorno mental la vida no es tan fácil como para las personas que tienen una enfermedad física, ¿Dónde está la diferencia? EN EL LASTRE QUE ACARREA EL DIAGNÓSTICO EN ENFERMEDAD MENTAL. Por el hecho de padecer una enfermedad mental son etiquetados como “enfermos mentales” (y no como, “personas con una enfermedad” como debería ser), esta etiqueta acarrea una serie de reacciones sociales que afectan a su bienestar, ¿De dónde vienen esas reacciones sociales? De la población general (¿Quién no ha tenido o tiene una o más creencias prejuiciosas ante una persona con un trastorno mental X?, si hay alguien que nos lo haga saber y le haremos la ola entre todxs), pero sobre todo este trato desigual viene de quienes de una u otra forma tienen que colaborar para su integración, propietarixs de viviendas, empleadores, educadores, vecinxs, medios de comunicación, profesionales sanitarixs, familias e incluso la propia persona afectada (si, existe el AUTO-ESTIGMA).

Ya hemos hablado un poco de algunos términos importantes, nos queda hablar del concepto de ESTIGMA. Si nos remontamos a la Edad Media este apelativo se usaba para difamar y acusar públicamente de criminalidad (en ocasiones se les llegaba a marcar con algún hierro candente), ahora no vamos marcando a la gente con hierros candentes, pero las marcas pueden ser igual de dolorosas, aunque invisibles. Una definición de estigma bastante validada es la de Goffman (1963) el estigma es un atributo profundamente devaluador, el cual degrada y rebaja a la persona portadora del mismo.

¿Y cómo ponemos de manifiesto el estigma? Básicamente con tres comportamientos sociales interrelacionados:

  1. LOS ESTEREOTIPOS: Creencias que son compartidas por la mayor parte de la sociedad pero sin ninguna evidencia ni fundamento, son el acuerdo generalizado sobre cómo son los demás (inmigrantes, hombres, mujeres, personas con enfermedad mental…). Un estereotipo sería creer que las personas con enfermedad mental son peligrosas y muy violentas, incluso pudiendo llegar a cometer asesinatos. (En este caso juego un gran papel de difamación los medios de comunicación, algo que hablaremos en otros post).
  2. LOS PREJUICIOS. Serían nuestras emociones hacia estas personas, nuestras actitudes con ellxs y nuestras valoraciones. Sentir miedo, temor, desconfianza…
  3. LA DISCRIMINACIÓN. En forma de comportamientos de rechazo que ponen a las personas con enfermedad mental en situaciones de desventaja social, como por ejemplo, dificultades para acceder a un trabajo, a una vivienda, a establecer relaciones sociales y de pareja, incluso dificultades dentro del propio sistema sanitario.

Hasta ahora hemos hablado del estigma público, pero ¿y el auto-estigma? Pues como hemos dicho antes, existe, aunque pueda sonar extraño de primeras. Vivir en una sociedad llena de ideas estigmatizantes hace que las internalicemos en nuestros sistemas de creencias como el padre nuestro, y de esto no se libran las personas con enfermedad mental. En su sistema de creencias están igual que en el de todxs lxs demás, pero es que además no dejamos de proyectárselas desde afuera, la persona en cuestión acepta su estereotipo con la consiguiente aparición de emociones y auto-prejuicios “soy débil e incapaz de cuidar de mi mismx”. Todo ello condiciona el comportamiento, ya que pueden llevar a que muchas personas tiendan a aislarse socialmente, a no esforzarse por una vida independiente o a limitarse a tener relaciones sociales solo con otras personas con enfermedad mental.

¿Qué pensáis? ¿Es fácil acercarnos a conocer la realidad del mundo de los trastornos mentales o es más cómodo mirar hacia otro lado obviando la realidad? ¿Qué cambios deberíamos hacer a nivel individual y colectivo para acabar con el estigma?

 

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