Expectativas de pareja

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Todas las relaciones sociales implican expectativas, porque elegimos a las personas con las que nos relacionamos en base a lo que buscamos de ellas: cariño, apoyo, confianza, compartir conocimiento, aprender, afecto, pasar un buen rato, entretenimiento, sentirnos valoradxs…

Y cuanto mayor es el significado de esa relación dentro de nuestra red social más altas son las expectativas. Es decir, me llevo bien con mi vecina pero no espero que ella me ayude cuando tengo un problema, sin embargo sí lo espero de mi amiga. Así, si estoy pasando por un mal momento y mi amiga sabiéndolo no me pregunta cómo estoy me sentará mal, pero no me afectará la misma actitud por parte de mi vecina ya que de ella no espero nada.

Todas estas ideas dependen de nuestras necesidades personales y por tanto cambian según cada persona, pero tal y como hemos hablado en anteriores artículos sobre el amor romántico, si hay una relación que por lo general se lleva la palma en cuanto al nivel de expectativas que tenemos sobre ella es la pareja.

El amor como meta en la vida

Como ya hablamos en este artículo, es muy fácil idealizar a nuestra pareja porque socialmente todo nos conduce a hacerlo: aprendemos por todas las vías que el amor romántico tiene que tener un papel principal (si no el más importante) dentro de nuestras vidas. ¿Cómo? A través de la publicidad, de los programas de televisión sobre buscar pareja, de la música y lo difícil que es encontrar canciones que no hablen o de enamorarse o de desamor.

Y si tratas de ignorar todas esas fuentes de información que te están avasallando con que busques pareja ya porque si no no vas a ser feliz, no te preocupes porque seguro que hay alguien en tu entorno que viene a recordarte lo malo que es estar “solx”.

Con todo esto en la mente decidimos tener una relación estable con alguien. Si actuamos en base a nuestras creencias (las que nos hemos ido construyendo a lo largo de los años, desde la infancia, aprendiendo cómo es una pareja, observando a las de nuestro alrededor) es natural que tengamos una imagen idealizada de la relación amorosa (Pensad en las películas de Disney y en los cuentos infantiles tradicionales).

Qué aprendemos a esperar del amor

Esperaremos estar felices al menos la mayor parte del tiempo, que ahora que nos queremos mutuamente con otra persona nuestra vida sea más fácil, no nos aburramos, no sintamos frustración, desesperación, angustia, tristeza… Porque tenemos lo más importante.

Tomamos la creencia de que como el amor es una cosa que te pasa y ya está, no puedes controlar cómo te hace actuar ni cómo hace comportarse a la otra persona, lo que nos ocurra es inevitable. Si estamos bien es porque nos queremos mucho y hemos elegido a la persona correcta, si estamos mal es que hemos fracasado y la relación no va a ninguna parte. Si la realidad no coincide con las expectativas que teníamos sobre la relación solemos reaccionar culpándonos, culpando a la otra parte o ambas.

A menudo tras una ruptura sentimos que “nunca más encontraré a nadie”, “estoy condenade a estar sole”, “el amor no es para mí”, “ya no creo en el amor”…

El amor no es ideal, y esa es la clave

Evidentemente no todas las relaciones de pareja fallan por la misma causa, ni esto es aplicable a todas, pero en general nos iría mucho mejor (nos ahorraríamos muchos problemas) si intentáramos ver la pareja como dos o más personas que deciden compartir una relación sexoafectiva (o cualquier otro acuerdo) de mutuo acuerdo basada en el respeto y la comunicación. ¿Qué implica esto?

Eliminamos los “elementos del azar” que nos hacen enamorarnos de alguien sin saber por qué (¿sabéis eso de “no decides de quién te enamoras”?) y recalcamos que para que la relación funcione hay que establecer acuerdos, según nuestras necesidades, nuestras aspiraciones, los deseos de cada persona, de forma que construyamos algo lo más saludable posible y que respete a todes les que lo forman.

Cuestionarnos las expectativas que volcamos en nuestra(s) pareja(s) y ser conscientes de cuál es su origen nos ayudará a crear relaciones más saludables para todas las partes.

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